Convenio INDAP-ANASAC para desarrollo del emprendimiento rural en la Araucanía
Compromiso con la comunidad I 12/12/2019

Diez mujeres floricultoras de Lautaro, agrupadas en la cooperativa Antu Malén, están consolidándose como empresarias y abriendo nuevos mercados para sus productos. Tras dos años de capacitación, este grupo ha logrado emprender en un rubro nuevo para ellas, como es la producción y manejo de las flores, lo que les ha permitido consolidarse como cooperativa y abrir potentes canales de comercialización.

El proyecto fue iniciativa  del área de Responsabilidad Social Empresarial de ANASAC, que comenzó hace dos años con un voluntariado de los trabajadores de la planta de Lautaro, quienes les construyeron un invernadero educativo de producción de flores de corte.

Hoy se les abre una nueva oportunidad para su emprendimiento con la construcción de 10 nuevos invernaderos metálicos de última tecnología, donde podrán producir flores los 365 días del año sin importar las inclemencias climáticas. Esto gracias a una alianza con el Instituto Nacional de Desarrollo Agropecuario, INDAP, con el objetivo de realizar acciones conjuntas que contribuyan a que los pequeños productores, tengan una oportunidad de desarrollo en la región de la Araucanía. Antu Malén hoy es un ejemplo para replicar proyectos similares

A su vez, las emprededoras recibieron una excelene noticia, al suscribir un convenio de comercialización para sus flores con la cadena Cencosud, acuerdo que les permitirá acceder al mercado del retail.

Todo esto se formalizó esta semana a través de la firma del convenio entre INDAP y ANASAC, en la cual participaron representantes de la CONADI y el Municipio de Lautaro, quienes también han contribuido a impulsar a este grupo de pequeñas empresarias.

La presidenta de la Cooperativa Antu Malén, Margarita Cheuquelén, destacó el crecimiento que han tenido como productoras, además del impacto positivo del proceso en sus vidas y familias. En este camino, destacó, que la capacitación y acompañamiento que han recibido por parte de ANASAC, han sido clave en el éxito de este proyecto.

Con flores como los liliums, alstroemerias y gerberas, entre otras, el grupo está accediendo a mercados como Lautaro, Temuco y Curacautín, con una excelente recepción.

“Prefieren nuestras flores porque son de calidad. Duran mucho, más que las del norte. Son más frescas, las cortamos en la mañana y las llevamos directamente a la florería. También queremos hacer arreglos florales”, afirma Margarita.

Anasac tiene una planta en Lautaro que se dedica a la selección de semillas y a la producción de  sales minerales para la nutrición animal. La empresa capacitó y acompañó al grupo de mujeres en el área productiva, financiera y de administración, contribuyendo a su formación y consolidación como productoras asociadas.

“Nosotros como ANASAC partimos hace cinco años con este programa de RSE, porque veíamos la necesidad de nuestros vecinos de poder crecer y había que buscar en qué cosas. Acá fueron flores; en Puerto Saavedra, papas; en Requínoa, hortalizas. En distintas zonas hemos desarrollado actividades productivas y nos comprometemos para que ellas puedan salir adelante y puedan valerse por sí mismas. Nos impacta lo que pasa hoy en Chile y, como compañía, hemos ido un poco adelante, siempre falta y seguiremos adelante en esta senda, no podemos estar ausentes de lo que pasa en nuestro entorno”, reconoce el gerente general de Anasac Chile, Gabriel Ormeño.

Deborah Nun, jefe de Responsabilidad Social Empresarial de ANASAC, destacó que se trata del proyecto más exitoso que han realizado en esta área “porque se han cumplido todas las metas que nos fijamos: cultivo agrícola innovador, se consolidó un grupo de mujeres que realmente tuvieron un cambio en su vida.  Trabajan en formato cooperativa, están consolidadas, se ayudan entre ellas y funcionan como una empresa, se capacitaron técnicamente en producción de flores como también finanzas, administración de empresas, computación y en habilidades blandas para que la cooperativa funcione y aprendan a trabajar en equipo”.

El director Nacional de INDAP, Carlos Recondo, agradeció el trabajo articulado que se ha logrado, como también el impulso a la asociatividad que demuestra una experiencia exitosa como la de Antu Malén. “Queremos agradecer la presencia y participación de Anasac, una empresa privada con responsabilidad social, con responsabilidad por su entorno, que está apoyando a un grupo de 10 productoras que han conformado una cooperativa de producción de flores. INDAP también entrega la posibilidad que tengan inversiones en infraestructura para mejorar la producción y la incorporación de Cencosud ofrece un importante canal de comercialización. Esa unidad de intereses privados e intereses públicos para beneficiar una comunidad como la cooperativa Antu Malén es un propósito que INDAP quiere perseguir en todas las regiones y en la agricultura familiar campesina”, dijo Recondo.