Planta de Sales Minerales de Lautaro: Certificación de inocuidad alimentaria
Noticias I 16/10/2017

Un mundo de nuevas oportunidades de desarrollo tiene hoy nuestra Planta de Sales Minerales, la cual produce suplementos vitamínicos minerales para bovinos y que está ubicada en Lautaro, IX Región de Chile. Esto gracias a la reciente certificación HACCP (Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control).

Se trata de una estricta norma que le permite a la Planta acreditar la inocuidad en la elaboración de cualquier tipo de suplemento alimenticio para cualquier especie animal destinada al consumo humano, ya sea para el mercado nacional o de exportación.
Esta certificación acredita que la empresa es capaz de controlar e identificar todos los riesgos en cuanto a contaminación física, química o biológica de los suplementos alimenticios que producimos en Planta Lautaro, es decir, están identificados y controlados todos los posibles riesgos que puedan existir en el proceso de elaboración. Esto significa mucho más que una inversión en equipos o el pago de una certificación externa cada cierto tiempo. Implica un verdadero cambio cultural en la forma de trabajar.

“Existen puntos críticos de control (PCC) y esos hay que identificarlos, para monitorear y controlar los riesgos físicos, químicos y/o biológicos que puedan existir en el proceso de elaboración. Riesgos físicos, por ejemplo, que no vaya a salir un perno o una tuerca al interior de un saco de nuestros productos, ya sea porque venga en una materia prima que compramos o sea parte de algún componente de nuestra línea de producción”, nos explica Juan Antonio Bombal, Subgerente de la División Veterinaria de Anasac Chile.

Por lo mismo, existe un estricto control de calidad a todas las materias primas que entran a la Planta y un exhaustivo registro de la mantención de todas las máquinas involucradas en el proceso. También hay detalles en la infraestructura que apuntan específicamente a disminuir riesgos de contaminación física. Por ejemplo, toda la luminaria de la planta de producción posee un recubrimiento con una mica especial, las ventanas de las oficinas que dan a la planta poseen láminas plásticas autoadhesivas para evitar cualquier contaminación frente al estallido de un vidrio o ampolleta. Es decir, hay un monitoreo y control hasta el último detalle.

Para llegar a este nivel de calidad, la División debió prepararse durante tres años para cumplir con cada detalle. Partiendo por capacitar a las personas, cambiando sus hábitos de operación en la planta con distintos cursos acerca de la norma. Para ello se constituyó un equipo “Hazzard” (nombre en inglés de la norma) con un líder que unió a distintas áreas de la empresa para lograr la meta. Incluso, los proveedores también debieron prepararse para esta exigencia.

Esta certificación abre un mundo de oportunidades de nuevos negocios. “Porque podemos exportar a distintos mercados, puedes demostrarles a grandes clientes locales e internacionales en forma objetiva que tu producto es inocuo para el animal, y por consecuencia, para el consumidor final de esa leche, carne o huevo que produce ese animal. Puedes acceder a ciertos mercados que antes no podías. Hoy podemos entrar a la industria de alimentos para el salmón, aves y cerdos, por ejemplo. A muchas empresas exportadoras (de carne, leche y/o huevos) les exigen en sus respectivos mercados de destino que toda la cadena esté certificada, es decir, que sus proveedores estén certificados con esta norma HACCP.

Es la norma más estricta en su tipo y es obligatoria en varios países, incluidos EE.UU. y la UE”, nos comenta Juan Antonio. Sin duda, un orgullo para los trabajadores de la planta de sales de Lautaro, quienes que gracias a su esfuerzo, lograron sacar adelante este desafío.